Si mañana empezara como CMO…
Si mañana empezara como CMO en una nueva compañía, lo último que haría sería empezar a escribir el plan de Marketing.
Antes necesitaría entender el negocio.
Y para eso hay conversaciones que no me saltaría.
Siete conversaciones antes de escribir un plan de Marketing
Con Dirección General, querría saber qué tiene que ser diferente en el negocio dentro de tres años.
Con Finanzas, dónde ganamos dinero, dónde destruimos margen y qué crecimiento merece realmente la pena perseguir.
Con Ventas, por qué ganamos y por qué perdemos cuando estamos delante del cliente.
Con Producto, qué hacemos realmente mejor y cuánto de nuestra supuesta diferenciación importa de verdad al mercado.
Con Operaciones, qué promesas puede cumplir la organización y a qué coste.
Con clientes, contrastaría todo lo anterior. Porque casi siempre hay algo que dentro de la empresa damos por cierto hasta que salimos fuera y preguntamos.
Y con el equipo, querría entender capacidades, frustraciones y oportunidades antes de decidir qué cambiar.
Parece sencillo.
Pero cuando llegamos a una nueva responsabilidad hay una tentación enorme por demostrar rápido:
Traer ideas.
Detectar problemas.
Proponer soluciones.
Empezar a cambiar cosas.
Y muchas veces, esas ganas de aportar hacen que nos saltemos precisamente la parte que más necesitamos: entender antes de decidir.
Hacer preguntas también es liderar
Con los años he aprendido a sentirme mucho más cómoda haciendo preguntas antes de proponer respuestas.
Porque son esas preguntas las que me permiten conectar las distintas perspectivas del negocio.
Una estrategia de Marketing no se construye solo mirando al mercado.
Se construye entendiendo qué quiere conseguir la compañía, dónde genera valor, qué necesita el cliente y qué capacidad tiene la organización para hacerlo realidad.
Un CMO no necesita llegar a una compañía con todas las respuestas. Necesita saber qué preguntas hacer para entender dónde puede Marketing generar más valor.
Y eso no significa tardar meses en actuar.
Significa no confundir velocidad con precipitación.
Porque cuando entiendes bien el punto de partida, también es mucho más fácil decidir qué merece atención, qué puede esperar y qué probablemente no deberías hacer.
Entender antes de decidir
El plan de Marketing no empieza con un calendario.
Empieza entendiendo el negocio.
Porque las campañas pueden cambiar un trimestre.

